Opinión
Estamos con Corrientes
SONIA LÓPEZ (*)
Estamos con Arturo? Estamos con Corrientes? Como cuando Bush le advertía soberbio al mundo entero que el País que no está con la política guerrerista de Estados Unidos participa del eje del mal. Acá está el bien, hay que estar con el imperio “más poderoso de todos los tiempos” para ser bueno y no ser señalado y amenazado y bombardeado.
El mundo escupe sus conflictos, los tose, se retuerce de intolerancia fascista. Me apoyas o te mato, en nombre de la Libertad y la Democracia voy a volar en pedazo a tus niños que van a la escuela temprano, y tus mujeres y a tus ancianos. Y a tus jóvenes los llevaré a Guantánamo para torturarlos en nombre del Imperio del Bien para derrotar así al Eje del Mal. Qué locura pensamos, verdad? Pues esto ocurrió sin mayores sobresaltos hasta que se le dijo basta a la ignominia. Se le dijo Basta a Bush y su gabinete de asesinos mercaderes de la muerte. Así como aturdía ensordecedor el sonido de guerras y masacres contra “algún lugar oscuro del mundo” como decía Bush, así también resuena hasta hoy el derrumbe de esos paradigmas. La sonriente y tranquila imagen de los managers de la bolsa de comercio de Nueva York, trucó en escenas desesperadas de intentos de suicidios e histerias. Se cayó como torre de naipes el entramado financiero que apretaba y extorsionaba al planeta. Los auditores de nuestra economía se encontraron sin palabras para explicar lo que estaba pasando, y aún se encuentran así. Cuando más soberbio se pone el imperio es cuando más débil se encuentran sus cimientos, sus bases se fueron resquebrajando y ni la guerra lo salvó del desastre interno e internacional, de la vergüenza histórica. Corrientes parece república aparte, pero no aparte del mundo. Ese discurso de estar con una persona para poder ser correntino no es nuevo ni es bueno. Es un discurso intolerante, más de lo mismo. Estamos con Arturo – Estamos con Corrientes, es lo mismo que decir que “el que no está con Arturo traiciona a su Provincia”, o lo que es peor: “Hay que apoyar a Arturo para estar en la Provincia”, en esta proclama discriminante seudo-federalista de coyuntura. “Hay que defender a Corrientes de las garras del Puerto” sobre todo ahora que Arturo resolvió pelearse con los Kirchner y se prepara para acomodarse con los futuros jefes del Puerto. Ahora que ya no es un Gobernador K, es conveniente reflotar el viejo sueño federal, total hemos mentido tanto, que suena lindo. Viva Corrientes! Viva el Federalismo! Queremos más Coparticipación! El Interior se vuelve a alzar, pero esta vez sin cuadrillas montoneras, sin batallas gloriosas, sin ropa de fajina punzó, sin machetes ni heridas sangrantes, sin gritar “Federalismo o Muerte!”. Ahora se lanzan insultos teledirigidos por Internet y reproducidos por TV abierta cada cinco minutos en campañas publicitarias millonarias. Ahora los gauchos alzados comen caviar con corderitos asados en las residencias oficiales y mandan a sus peones a buscar a sus amantes en las 4 x 4 de ocasión. Los combatientes contra el puerto de Buenos Aires compran propiedades fastuosas y firman tarifazos contra el Pueblo, insultan a los maestros, sancionan a los funcionarios públicos que reclaman por salarios miserables. Estos Gauchos, bien alimentados por el Estado, no se molestan de celebrar tratados interprovinciales contra el Puerto, les basta con firmar Decretos para imponer penurias contra la peonada, nosotros los ciudadanos todos. No importa si la Legislatura sanciona una Ley para derogar un Decreto inconstitucional (como el decreto del tarifazo), ni tampoco importa si el Superior Tribunal anula ese decreto por igual razón. A estos caudillos federales de coyuntura no les importa la suerte de sus huestes, de todos nosotros, de los habitantes de la tierra que dicen defender. No es para todos los correntinos la coparticipación que se pide. Es para los que están con Arturo. Arturo = Corrientes reza la propaganda. Y los que pagamos los tarifazos?, y los que sobrevivimos con sueldos en negro y miserables? Y los que hacemos paro por la indiferencia y después nos descuentan inconstitucionalmente los días que decidimos ejercer nuestro derecho? Y los que sobrevivimos en la penuria de la indigencia, y los que pedimos dialogar y no nos escuchan? No somos de Corrientes? No somos correntinos? Para ser Federal hay que tener conducta, disciplina y compromiso. Necesitamos más Coparticipación, es cierto, pero es cierto desde antes que el Gobernador se pelee con el matrimonio presidencial, fue cierto siempre, y hay que luchar por ello de manera sistemática y fundamentada. Y se necesita más coparticipación, efectivamente, porque necesitamos mejores salarios y mayores presupuestos públicos para salud, educación, justicia y asistencia social, y no para financiar la campaña electoral de un gobernante. Cualquier reclamo al Puerto que se pinte de puja electoral se desmerece y bastardeada de una manera lamentable e irresponsable. Pelearse así con la Nación no tiene sentido más que para agitar una pituca reunión de comité. No tiene seriedad. Podemos mentir, disfrazar, ocultar y sonreír falsamente ante una cámara bien pagada para hacer una campaña política y ganar una elección. Esto parece la regla de oro de los malos políticos y de los gobernantes que se acercan a su decadencia. Pero no juguemos con la Historia. No juguemos con la tierra que nos parió a todos sin distinción en donde todos fuimos amados y acunados. No juguemos con la Patria. No juguemos con San Martín y su legado heroico, quien le diera todo a nuestra Patria sin pedirle nada a cambio y murió pobre y solo. No juguemos con Corrientes. Estamos con Corrientes porque nacimos acá y esta tierra nos late en el corazón como una Patria, y eso ninguna campaña publicitaria pagada con el dolor de nuestros hijos, nos puede quitar. ESTAR CON CORRIENTES Es terminar con la mentira de un Gobierno que reclama más recursos a la Nación para distribuir más miseria entre los correntinos. Ese Federalismo mentiroso le hace daño a nuestra historia heroica e insulta nuestros mejores sueños. Por ellos, por los sueños de siempre, y por nuestros hijos, somos de Corrientes y vamos a nacer un nuevo tiempo, donde la verdad y la justicia sean tan comunes como el pan y la palabra. (*) Recibido por Corrientes al Día de Sonia López. Convencional Constituyente (MC) del Partido Comunista
Dijo en San Juan el presidente Fernández: “lo que nos hace evolucionar o crecer no es el mérito, como nos han hecho creer en los últimos años, porque el más tonto de los ricos tiene muchas más posibilidades que el más inteligente de los pobres”.
Esto es tan falso, tan terriblemente insultante para la inteligencia, que es difícil decidir por dónde empezar a analizarlo. Sólo diré que Steve Jobs (Apple), Bill Gates (Windows), Jeff Bezos (Amazon) y Marcos Galperin (Mercado Libre), son algunas de las fortunas más grandes del mundo y de Argentina, y NINGUNO fue hijo de rico. Este pelotudismo socrático y retrógrado ha sido totalmente superado en los países desarrollados… ¡Y PRECISAMENTE PORQUE LO SUPERARON SON DESARROLLADOS!
Luego invocó a Alberdi y Sarmiento, reinterpretándolos con un pensamiento tan retorcido que los vuelve irreconocibles. Dijo admirarlos porque “vislumbraron la importancia de la educación pública, que nada es más importante que el conocimiento humano” y del sanjuanino aseguró que “en un gesto inigualable de igualdad, resolvió que todos los que estudian en la escuela pública calcen un guardapolvo blanco para que las diferencias sociales allí donde se aprende no aparezcan. Con todo eso nos dijo que el estado debe estar muy presente en el desarrollo humano y que finalmente lo que más vale es la igualdad, es propender a un sistema más igualitario”.
Pobres Alberdi y Sarmiento. Si pensamos cuales referentes históricos argentinos estuvieron absolutamente en contra de la intromisión del estado (que debía ser pequeño) en el quehacer cotidiano de los ciudadanos, fueron sin dudas estas dos inmensas figuras de nuestra patria. Hacer semejantes distorsiones de su pensamiento es una ofensa a sus memorias y, como se hacía en la escuela, debería lavarse la boca con jabón para limpiar sus palabras.
Alberdi decía que “la omnipotencia del Estado es la negación de la libertad individual” y que “la grandeza del vecino, forma parte elemental e inviolable de la nuestra”, LO OPUESTO al igualitarismo y el desconocimiento del mérito.
¿Y qué pensaba Sarmiento?, al que dijo admirar. El sanjuanino dijo: “las cumbres se alcanzan doblando el empeño” y “toda la historia de los progresos humanos es la simple imitación del genio”; Don Domingo era un ferviente defensor del mérito, concepto que el señor presidente denigra.
Es increíble que en la actualidad, con lo fácil que es conocer la realidad de otros países, todavía existan personas “educadas” (en realidad son apenas instruidas, la educación implica pensamiento crítico algo que les es ajeno) que sean tan ciegas como para dejarse engañar así.
El presidente habla de defender el federalismo y a las provincias del “pulpo” del puerto, cuándo el mayor héroe de esta gente fue Rosas, quien prohibió los puertos del Paraná para que todo el comercio exterior pasara por Buenos Aires, empobreciendo a las otras provincias. Obsesión rosista por el monopolio del puerto porteño que condujo a la muerte a valerosos patriotas en la Vuelta de Obligado, sacrificio disfrazado con la mentira de la “defensa de soberanía”.
Valga la apostilla: ese fue el mismo Rosas que le quitó los sueldos a los docentes de las escuelas y universidades estatales, hundiendo en la ignorancia a los pobres y yendo en contra de la tan mentada “igualdad de oportunidades” con la que se llenan la boca.
¿Habla del federalismo y de trato igualitario para todas las provincias?, cuando el peronismo fue el mayor promotor del crecimiento del conurbano bonaerense y que le otorgó tantos subsidios a la luz, el gas y a los combustibles, que hacía que en Buenos Aires se pagara hasta 5 veces más barato los servicios públicos que en el resto del país. ¿En serio? ¿Se puede ser tan caradura? Y lo peor, ¿se puede ser tan idiota como para creerles?
También dijo Fernández: “lo que uno más debería desear como argentino, es que cada argentino tenga la oportunidad de nacer…”, ¿oportunidad de nacer?, ¿de qué oportunidad de nacer habla quien defiende el aborto?, ¿se puede ser más cínico y contradictorio? “…Y de morirse feliz después de haber vivido bien, en la provincia donde ha nacido”, ¿morirse feliz?, ¿Cómo Solange que murió sin ver a su padre?, ¿o Facundo Astudillo?, ¿o Franco Martínez?, ¿o Franco Isorni?, ¿o Luis Espinoza?, todos desaparecidos y muertos en democracia en este 2020.
Entiendo (no comparto) que los que “están prendidos” defiendan “el modelo”… ¿pero el resto?, ¿el laburante que deja más de la mitad de su sueldo en impuestos para mantener punteros y para que le den por sus impuestos la porquería de salud, educación, seguridad y justicia que tenemos?, ¿el profesional que como universitario debería ser capaz de ver más allá de las mentiras de los demagogos? Cómo decía Sarmiento y se aplica a los “educados” que egresan de la universidad: “era el que más sabia… Pero el que menos entendía”.
Lo cierto es que a decir del gran sanjuanino: “la ignorancia es atrevida”, pero aún es más atrevida la avaricia, la soberbia y el despotismo de quienes conducen hoy el destino de nuestra patria y que lejos están de seguir el siguiente principio rector del cuyano: “fui criado en un santo horror por la mentira, al punto que el propósito de ser siempre veraz ha entrado a formar el fondo de mi carácter y de ello dan testimonio todos los actos de mi vida”.
Quienes creemos en la Libertad, en la igualdad ante la Ley y no por la Ley, y en el Respeto por la vida y la propiedad del prójimo, no solo tenemos el deber ético y moral, sino también la impostergable necesidad de oponernos y manifestarnos en contra de los atropellos que se están cometiendo contra los argentinos y contra la República.
El momento es YA… antes de que terminen de hundirnos y de someternos, antes de que no quede nada por salvar.
(*) Rogelio López Guillemain
La pandemia de COVID-19 ha tenido un impacto profundo en nuestras sociedades. Además de la crisis sanitaria, ha afectado la educación, la vida social y los medios de subsistencia. A una economía difícil, esto lo ha profundizado aún más.
Para nuestros jóvenes muchos de estos impactos será a largo plazo y multidimensionales: Por ejemplo, 191 países han implementado el cierre de escuelas a nivel nacional o local, y 1,5 mil millones de personas no pueden asistir a la escuela ya que no disponen de tecnología básica para acceder a las plataformas educativas.
Sin embargo, hay muchos jóvenes liderando esta crisis y no se han quedado de brazos cruzados. Hay una Juventud que está apoyando el diseño y la ejecución de programas sociales pensando en caminos creativos y de respuesta.
También debemos destacar la variedad de emprendimientos que han surgido adaptando propuestas comerciales a estos nuevos tiempos donde se pudo ver la creatividad y el desarrollo de productores locales.
Es fundamental continuar apoyando estos proyectos para que tengan continuidad formulando estrategias competitivas, incentivando y se conviertan en micro empresas sustentables económicamente.
Sumar programas de recuperación en base a economías locales y ver como su fuerza creativa comienza a enriquecer a instituciones, proyectos sustentables y caminos nuevos para salir adelante.
Pienso que un camino de desarrollo es no solo fortalecer las economías regionales sino volver a los oficios, capacitarnos y tener herramientas prácticas para generar recursos propios.
Estamos atravesando un momento de reinvención muy grande y donde más que nunca necesitamos estar unidos, sacar nuestras fortalezas y trabajar juntos como sociedad pensando en lo que queremos construir, diseñando la sociedad futura, poniendo foco en nuestros recursos y liderar.
Es fundamental generar herramientas para crear una sociedad más igualitaria y solidaria y no solo como respuesta a la pandemia sino también pensando a largo plazo y abordando todos el compromiso de crear un cambio duradero.
Recuerda una crónica del diario perfil: “Eduardo Lorenzo Borocotó el 23 octubre de 2005 obtuvo una banca. Pero antes de asumir algo cambió. El 9 de noviembre visitó la Casa Rosada, acompañado por su hijo. ¿Con quién tenía cita? Con el actual presidente Alberto Fernández, quien era jefe de gabinete de Néstor Kirchner. Borocotó se reunió con los dos. A Kirchner no lo conocía. A Fernández, sí.
El mismo día del encuentro en la Rosada, Borocotó anunció su partida del bloque macrista: armó un mono-bloque independiente, afín al kirchnerismo. Alberto Fernández explicó la jugada: "Tenemos que ser amplios. Hay muchos votantes y dirigentes de ARI que están descontentos con Carrió, por ejemplo. Y nosotros estamos abiertos a recibirlos, así como a los radicales, peronistas y a todos los que crean en el proyecto del Presidente".
En nuestras democracias actuales, se debería empezar a pensar en que los ciudadanos, en vez de elegir a personas que encarnen proyectos, ideologías, o letras muertas de lo establecido en partidos políticos, votemos directamente, proyectos, propuestas, modelos o formas de hacer las cosas y que la ejecución de las mismas, pase a ser un tema totalmente secundario, esto sí podría denominarse algo que genere una revalidación de lo democrático, pero no estamos en condiciones de hacerlo actualmente, primordialmente porqué el gobierno de ese pueblo, está en manos de uno sólo, a lo sumo, en cogobierno por un legislativo (con flagrantes problemas en relación a la representatividad, que sería todo un capítulo aparte el analizarlo) y supeditado a un judicial, que siempre falla, de fallar en todas sus acepciones, liberar la opción de ese pueblo, para que elija su gobierno, mediante las ideas que se le propongan, sin que sea esto eclipsado por la figura de un líder o lo que fuere, en tanto y en cuanto siga siendo uno, recién podrá ser posible, cuando su vínculo con la vida y la muerte, no tenga que ser anatematizado mediante la creencia o no creencia, que como vimos son las dos caras de una misma moneda, en un ser único y todo poderoso, creador de este mundo y de todos los otros, los posibles como los imposibles.
La violencia del estado que en la actualidad se traduce en su sobre-presencia en ciertos sectores a costa de la ausencia del mismo en vastas áreas y bolsones, la sobreactuación de un supuesto sentir o hacer democrático, en donde sólo se ejerce una dudosa aclamatoria de mayorías (sistemas de preselección de candidatos cerrada, como internas que no se llevan a cabo, que transfieren el sentido de elegir por el de optar, entre quiénes ellos, de acuerdo a sus reglas disponen que tengamos que optar, es decir elegir condicionados) debería estar tipificado en la normativa, como uno de los delitos más flagrantes contra las instituciones y el pleno ejercicio de la libertad, de tal manera, la ciudadanía no tendría excusas como para no levantarse en puebladas, en manifestaciones que dan cuenta de la total y absoluta anomia, en que la incapacidad de cierto sector de la clase política nos puede volver a conducir en cualquier otro momento u oportunidad. Propuestas es lo que sobra, se precisa de predisposición de estos para hacerles sentir a la ciudadanía que algo determinan, con el pago de sus impuestos y con sus votos. En tiempos electorales, una práctica que debería ser desterrada y que es una muestra expresa del democraticidio, es la compra de votos, sea mediante una dádiva, prebenda, por intermedio de corte de chapas, dinero, mercadería, merca o lo que fuere, como de las mentiras flagrantes e inconsistentes las que ofrecen por doquier. Como también lo es la no sanción de los hechos de corrupción, o la dilación en demasía para resolver los mismos, perpetrados por hombres que hayan pertenecido al funcionariado público.
Si somos presa de políticos corruptos seguiremos encarcelados en el imperativo de una sociedad penalizada y penalizante para sancionar delitos y no para reconvertir conductas que no nos lleven a ellas.
Hasta aquí sí se quiere, nada nuevo bajo el sol, o desconocido para todos aquellos a quiénes, Alfonsín nos prometió que con “la democracia se educa, se come, se cura, no necesitamos nada más, que nos dejen de mandonear…” la nueva modalidad, de estas suertes de “democraticidios” que nos afectan, es que el poder unipersonal del ejecutivo nacional, pasó a un sistema, tal como lo definió un constitucionalista “vicepresidencialista” y por tanto, Alberto, el creador del “borocotismo”, tal como Víctor Frankenstein, pasó a ser víctima de su propia creación, de su mutación práctica de lo representativo.
En la aceleración, profundización o intensificación del cristinismo, camporismo o kirchnerismo recargado, en el que recayó Alberto, no quedaría otro espacio en la historia para él, que un título de un libro escrito por Miguel Bonasso, acerca de Héctor Cámpora; “El presidente que no fue”.
La mayoría que se construyó a tales efectos, con una propagación mayor que la de un virus desconocido y contagioso, se reconstituye con proverbial dinámica y en las próximas elecciones demostrará cuán cerca o lejos puede estar de un poder político, en la actualidad, “borocotizado”.
(*) Por Francisco Tomás González Cabañas.