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Opinión

Entre el Kiosco y el Supermercado

FRANCISCO TOMÁS GONZÁLEZ CABAÑAS (*)

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Mientras los hombres del justicialismo, deciden pasar el estío, sumando un nuevo capítulo a la comedida de equivocaciones llamada la Mesa que administra los fondos del senado, y los de segunda línea con cargos recientes, se enfrentan por el mobiliario no heredado, los radicales, descansan, pensando en como harán para reformar la constitución, y en ver cómo serán colaboracionistas del Kirchnerismo sin por ello perder identidad.


No existiría ningún problema, entre las diferencias de objetivos, dado que muchos eligen tener un vuelo corto, rasante, pese a tener la posibilidad de señorear en el aire. Claro, que los peronistas vernáculos, se enfrentan con la propia historia del movimiento, que los ha colocado donde están, y de tanto en tanto, mediante el grito o el reclamo, de algún dirigente, caen en la realidad, que el Kiosco, que les permite vivir sin apremios, no contiene las expectativas ni los deseos, de quiénes dicen representar, que machacan incansablemente, con alguna frase del general o de su esposa Eva. Ya no se trata de discutir, un tema odiado y al que prefieren obviar los popes de la dirigencia, sí el justicialismo tiene que conformarse con un papel segundón o de polizón en el tren ganador del Frente de Todos, o sí el triste rol obedece a una decisión de pragmatismo político, que ha bajado, como la tabla de Moisés, desde la altura de la Rosada. La cuestión, pasa por la actitud, que en el día a día, los peronistas demuestran hasta el hartazgo, y que sellan mediante sus rimbombantes declaraciones, obligándonos a inferir, con cruda obscenidad, que los horizontes políticos que tienen en mente, van directamente a la venta de golosinas y de gaseosas en lata. Trátese de menudencias minoristas, como las ventiladas, con lenguaje soez, por un senador que declara que lo han tenido con la “Guacha Corta”, e impostando intelectualidad, ante la surrealista decisión, digna de la literatura del realismo mágico, de cerrar las puertas de la cámara alta con custodia policial, pregunta gritando “¿Volvió Pinochet?”. Esos centavos ganados, por la venta de la garrapiñada al escolar, se acumula como ganancia heroica, como la ventaja de poner a un precio la botella de coca fría, y bajar ostensiblemente el costo sí la misma esta caliente. Descuido por la negligencia del holgazán o avivada digna de un ventajista. Tal, como no retirarse a tiempo de las residencias oficiales, que otorgaron los cargos ya concluidos, o entregar en comodato, marroquinería de oficina, a ex empleados, reiteradamente beneficiados con el lápiz del poder. Al quiosquero le preocupa, en demasía, si tal empresa que le da la cerveza, le deja la heladera más nueva y con mayor capacidad, muchas veces ocurre, que necesita guardar también la ensalada de fruta que le preparó su madre, y tan nimio detalle, se constituye sin embargo, en algo de vital importancia, para él y para su negocio. Vale destacar, que en el Kiosco, al ser pocos los productos y los montos, el dueño del negocio, no hace la diferencia entre lo propio y lo estrictamente comercial. Similitudes consuetudinarias, son las que viven los segundos del peronismo, capaces de perder todo tipo de postura, ante la ausencia de una computadora, una mesa o una silla, creyendo que pelean por lo simbólico del poder, cuando en realidad, descargan histeria por una resma de hojas. Vender pancho o hamburguesa, es toda una decisión para el quiosquero, pese a que la ganancia puede resultar parecida, hay que sondear el barrio, para ver que consumen los transeúntes, a los fines de hacerse con una moneda más al final del jornal. Calcada con papel manteca, es la situación, de sí tal senadora renuncia y pasa a una secretaría de estado, entonces el suplente es de tal partido y eso implica que se perdió o se gano más, dado que había un acuerdo y demás. En definitiva, un debate para ver si es más redituable vender el pancho con la gaseosa, o hacerlo por separado. No hay que ser muy lúcidos, para comprender, por que el Kirchnerismo, con sus luces y sombras, se entiende mejor con el radicalismo correntino. Más allá de que los de Alem, tenían el sillón dejado por Mestre, ante la llegada del viento K, existe una sintonía, una empatía de finalidades que los vincula. Las dos expresiones políticas, pese a que una sea local y la otra nacional, tienen como meta el supermercado, ambas esferas, prefieren la venta mayorista, antes que la oferta de golosinas. Más allá, de las formas, de la ideología y del modelo económico, Kirchner se ha llevado puesto al Duhaldismo, le ha pagado al Fondo Monetario y guiña a la izquierda, pero habla con Bush. Podría hacer mucho más, pero también podría haber hecho mucho menos. Lo importante es que ha decidido tener un hipermercado, con el costo de pagar peajes, embarrarse en el medio, y ha logrado, que sus opositores, le critiquen su estilo, sus discursos, más no así su plan económico, su rumbo internacional y nada relacionado con el espíritu de su gestión. Todos compran en el hiper de K, algunos le critican como hace el envío de la res, y otros que no realice descuentos, ante la compra de más de 50 litros de aceite. Nada hace pensar, que surja una competencia, que se lleve toda o la mayor parte de la clientela, para el 2007. Los Colombi, descansan, pensando en como llevarán a cabo la reforma constitucional, en como continúan la buena relación con el Presidente, sin romper con el radicalismo nacional y sin ser absorbidos por el Kirchnerismo, y se hacen un tiempo, también, para elegir entre las fuentes de trabajo, que podrían brindar las papeleras, a riesgo de posibles críticas de ambientalistas. Tampoco hay sombras de competencia, para los primos que tienen el almacén de ramos generales, más grande y sofisticado de la provincia, a tal punto, que piensan levantar sucursales en la región y en el país. Kioscos, sin embargo, hay muchos y en cada cuadra, cuando se cierra uno, se abre otro, y por lo general no cierran por vacaciones. Compiten a destajo entre ellos, para ver quién le vende el dulce de mamón a la familia tradicional el domingo, no habría otra explicación de las continúas peleas entre hombres y bandas del peronismo entre sí, que no sea la analizada. Para aquellos, con el corazón enfundando en la doctrina del general, queda el lugar común de indicarles, que no recibirán la oportunidad de comprar un vino que no sea tetra brick, en los insulsos boliches que tienen abiertos los compañeros “que han llegado”. Trátese de carguitos, que habilita una banca o de un puñado de puestos que puede facilitar algún funcionario de estado de segunda o tercera línea, para sus más íntimos doradores de píldora. Para comprar, desde un Catena Zapata, hasta un Santa Ana, hay que recurrir al hipermercado radical, donde las políticas de Estado, corren como torrente, como el tinto de calidad en la sangre del tomador. Sí, como quién suscribe, piensa que el anacronismo cultural, nos lleva a vivir a los remotos tiempos del fin del feudalismo, es lógico que el peronismo aún no haya llegado a la provincia, al menos el que piensa, más allá de un vuelto mal otorgado a una anciana o el que reajusta la balanza para su descarado beneficio. Por algo la ciudadanía, hace más de treinta años, que no puede y no quiere, votar a un justicialista para gobernador, un quiosquero en la casa de gobierno, no haría más que vender insumos de limpieza, donde hay que gestionar. Al menos, el sincericidio que cometen los peronistas, de declararse, mediante las gestas menores detalladas, meros dueños de quioscos, los hace honestos y transparentes, dado que podrían enmascararse tras disfraces de supermercadistas, para mostrarse de una manera que no son frente al electorado. Claro, que para este ardid, necesitarían de cierta dosis de inteligencia o cultura política, tampoco se le puede pedir a un quiosquero, que entre cliente y cliente, al menos hojee, la versión infantil, del príncipe de Maquiavelo. (*) Especialmente recibido por Corrientes al Día; www.franciscotgc.com.ar

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Opinión

Cuando el mérito no importa

OPINIÓN (*)

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Dijo en San Juan el presidente Fernández: “lo que nos hace evolucionar o crecer no es el mérito, como nos han hecho creer en los últimos años, porque el más tonto de los ricos tiene muchas más posibilidades que el más inteligente de los pobres”.


Esto es tan falso, tan terriblemente insultante para la inteligencia, que es difícil decidir por dónde empezar a analizarlo.  Sólo diré que Steve Jobs (Apple), Bill Gates (Windows), Jeff Bezos (Amazon) y Marcos Galperin (Mercado Libre), son algunas de las fortunas más grandes del mundo y de Argentina, y NINGUNO fue hijo de rico.  Este pelotudismo socrático y retrógrado ha sido totalmente superado en los países desarrollados… ¡Y PRECISAMENTE PORQUE LO SUPERARON SON DESARROLLADOS!

 

Luego invocó a Alberdi y Sarmiento, reinterpretándolos con un pensamiento tan retorcido que los vuelve irreconocibles.  Dijo admirarlos porque “vislumbraron la importancia de la educación pública, que nada es más importante que el conocimiento humano” y del sanjuanino aseguró que “en un gesto inigualable de igualdad, resolvió que todos los que estudian en la escuela pública calcen un guardapolvo blanco para que las diferencias sociales allí donde se aprende no aparezcan.  Con todo eso nos dijo que el estado debe estar muy presente en el desarrollo humano y que finalmente lo que más vale es la igualdad, es propender a un sistema más igualitario”.

 

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Pobres Alberdi y Sarmiento.  Si pensamos cuales referentes históricos argentinos estuvieron absolutamente en contra de la intromisión del estado (que debía ser pequeño) en el quehacer cotidiano de los ciudadanos, fueron sin dudas estas dos inmensas figuras de nuestra patria.  Hacer semejantes distorsiones de su pensamiento es una ofensa a sus memorias y, como se hacía en la escuela, debería lavarse la boca con jabón para limpiar sus palabras.

 

Alberdi decía que “la omnipotencia del Estado es la negación de la libertad individual” y que “la grandeza del vecino, forma parte elemental e inviolable de la nuestra”, LO OPUESTO al igualitarismo y el desconocimiento del mérito.

 

¿Y qué pensaba Sarmiento?, al que dijo admirar.  El sanjuanino dijo: “las cumbres se alcanzan doblando el empeño” y “toda la historia de los progresos humanos es la simple imitación del genio”; Don Domingo era un ferviente defensor del mérito, concepto que el señor presidente denigra.

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Es increíble que en la actualidad, con lo fácil que es conocer la realidad de otros países, todavía existan personas “educadas” (en realidad son apenas instruidas, la educación implica pensamiento crítico algo que les es ajeno) que sean tan ciegas como para dejarse engañar así.

 

El presidente habla de defender el federalismo y a las provincias del “pulpo” del puerto, cuándo el mayor héroe de esta gente fue Rosas, quien prohibió los puertos del Paraná para que todo el comercio exterior pasara por Buenos Aires, empobreciendo a las otras provincias.  Obsesión rosista por el monopolio del puerto porteño que condujo a la muerte a valerosos patriotas en la Vuelta de Obligado, sacrificio disfrazado con la mentira de la “defensa de soberanía”.

 

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Valga la apostilla: ese fue el mismo Rosas que le quitó los sueldos a los docentes de las escuelas y universidades estatales, hundiendo en la ignorancia a los pobres y yendo en contra de la tan mentada “igualdad de oportunidades” con la que se llenan la boca.

 

¿Habla del federalismo y de trato igualitario para todas las provincias?, cuando el peronismo fue el mayor promotor del crecimiento del conurbano bonaerense y que le otorgó tantos subsidios a la luz, el gas y a los combustibles, que hacía que en Buenos Aires se pagara hasta 5 veces más barato los servicios públicos que en el resto del país.  ¿En serio?  ¿Se puede ser tan caradura?  Y lo peor, ¿se puede ser tan idiota como para creerles?

 

También dijo Fernández: “lo que uno más debería desear como argentino, es que cada argentino tenga la oportunidad de nacer…”, ¿oportunidad de nacer?, ¿de qué oportunidad de nacer habla quien defiende el aborto?, ¿se puede ser más cínico y contradictorio?  “…Y de morirse feliz después de haber vivido bien, en la provincia donde ha nacido”, ¿morirse feliz?, ¿Cómo Solange que murió sin ver a su padre?, ¿o Facundo Astudillo?, ¿o Franco Martínez?, ¿o Franco Isorni?, ¿o Luis Espinoza?, todos desaparecidos y muertos en democracia en este 2020.

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Entiendo (no comparto) que los que “están prendidos” defiendan “el modelo”… ¿pero el resto?, ¿el laburante que deja más de la mitad de su sueldo en impuestos para mantener punteros y para que le den por sus impuestos la porquería de salud, educación, seguridad y justicia que tenemos?, ¿el profesional que como universitario debería ser capaz de ver más allá de las mentiras de los demagogos?  Cómo decía Sarmiento y se aplica a los “educados” que egresan de la universidad: “era el que más sabia… Pero el que menos entendía”.

 

Lo cierto es que a decir del gran sanjuanino: “la ignorancia es atrevida”, pero aún es más atrevida la avaricia, la soberbia y el despotismo de quienes conducen hoy el destino de nuestra patria y que lejos están de seguir el siguiente principio rector del cuyano: “fui criado en un santo horror por la mentira, al punto que el propósito de ser siempre veraz ha entrado a formar el fondo de mi carácter y de ello dan testimonio todos los actos de mi vida”.

 

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Quienes creemos en la Libertad, en la igualdad ante la Ley y no por la Ley, y en el Respeto por la vida y la propiedad del prójimo, no solo tenemos el deber ético y moral, sino también la impostergable necesidad de oponernos y manifestarnos en contra de los atropellos que se están cometiendo contra los argentinos y contra la República.   

 

El momento es YA… antes de que terminen de hundirnos y de someternos, antes de que no quede nada por salvar.

(*)  Rogelio López Guillemain

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Opinión

Reconvertir proyectos e innovar

POR MARIA EUGENIA MANCINI

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La pandemia de COVID-19 ha tenido un impacto profundo en nuestras sociedades. Además de la crisis sanitaria, ha afectado la educación, la vida social y los medios de subsistencia. A una economía difícil, esto lo ha profundizado aún más.


Para nuestros jóvenes muchos de estos impactos será a largo plazo y multidimensionales: Por ejemplo, 191 países han implementado el cierre de escuelas a nivel nacional o local, y 1,5 mil millones de personas no pueden asistir a la escuela ya que no disponen de tecnología básica para acceder a las plataformas educativas.

 

Sin embargo, hay muchos jóvenes liderando esta crisis y no se han quedado de brazos cruzados. Hay una Juventud que está apoyando el diseño y la ejecución de programas sociales pensando en caminos creativos y de respuesta.

 

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También debemos destacar la variedad de emprendimientos que han surgido adaptando propuestas comerciales a estos nuevos tiempos donde se pudo ver la creatividad y el desarrollo de productores locales.

Es fundamental continuar apoyando estos proyectos para que tengan continuidad formulando estrategias competitivas, incentivando y se conviertan en micro empresas sustentables económicamente.

 

Sumar programas de recuperación en base a economías locales y ver como su fuerza creativa comienza a enriquecer a instituciones, proyectos sustentables  y caminos nuevos para salir adelante.

 

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Pienso que un camino de desarrollo  es no solo fortalecer las economías regionales sino volver a los oficios, capacitarnos y tener herramientas prácticas para generar recursos propios.

 

Estamos atravesando un momento de reinvención muy grande y donde más que nunca necesitamos estar unidos, sacar nuestras fortalezas y trabajar juntos como sociedad pensando en lo que queremos construir, diseñando la sociedad futura, poniendo  foco en nuestros recursos y liderar.

 

Es fundamental generar herramientas para crear una sociedad más igualitaria y solidaria y no solo como respuesta a la pandemia sino también pensando a largo plazo y abordando todos  el compromiso de crear un cambio duradero.

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Opinión

La “borocotización” de Alberto

(*) OPINIÓN

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Recuerda una crónica del diario perfil: “Eduardo Lorenzo Borocotó el 23 octubre de 2005 obtuvo una banca. Pero antes de asumir algo cambió. El 9 de noviembre visitó la Casa Rosada, acompañado por su hijo. ¿Con quién tenía cita? Con el actual presidente Alberto Fernández, quien era jefe de gabinete de Néstor Kirchner.  Borocotó se reunió con los dos. A Kirchner no lo conocía. A Fernández, sí.


El mismo día del encuentro en la Rosada, Borocotó anunció su partida del bloque macrista: armó un mono-bloque independiente, afín al kirchnerismo. Alberto Fernández explicó la jugada: "Tenemos que ser amplios. Hay muchos votantes y dirigentes de ARI que están descontentos con Carrió, por ejemplo. Y nosotros estamos abiertos a recibirlos, así como a los radicales, peronistas y a todos los que crean en el proyecto del Presidente".

 

En nuestras democracias actuales, se debería empezar a pensar en que los ciudadanos, en vez de elegir a personas que encarnen proyectos, ideologías, o letras muertas de lo establecido en partidos políticos, votemos directamente, proyectos, propuestas, modelos o formas de hacer las cosas y que la ejecución de las mismas, pase a ser un tema totalmente secundario, esto sí podría denominarse algo que genere una revalidación de lo democrático, pero no estamos en condiciones de hacerlo actualmente, primordialmente porqué el gobierno de ese pueblo, está en manos de uno sólo, a lo sumo, en cogobierno por un legislativo (con flagrantes problemas en relación a la representatividad, que sería todo un capítulo aparte el analizarlo) y supeditado a un judicial, que siempre falla, de fallar en todas sus acepciones, liberar la opción de ese pueblo, para que elija su gobierno, mediante las ideas que se le propongan, sin que sea esto eclipsado por la figura de un líder o lo que fuere, en tanto y en cuanto siga siendo uno, recién podrá ser posible, cuando su vínculo con la vida y la muerte, no tenga que ser anatematizado mediante la creencia o no creencia, que como vimos son las dos caras de una misma moneda, en un ser único y todo poderoso, creador de este mundo y de todos los otros, los posibles como los imposibles.

 

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La violencia del estado que en la actualidad se traduce en su sobre-presencia en ciertos sectores a costa de la ausencia del mismo en vastas áreas y bolsones, la sobreactuación de un supuesto sentir o hacer democrático, en donde sólo se ejerce una dudosa aclamatoria de mayorías (sistemas de preselección de candidatos cerrada, como internas que no se llevan a cabo, que transfieren el sentido de elegir por el de optar, entre quiénes ellos, de acuerdo  a sus reglas disponen que tengamos que optar, es decir elegir condicionados) debería estar tipificado en la normativa, como uno de los delitos más flagrantes contra las instituciones y el pleno ejercicio de la libertad, de tal manera, la ciudadanía no tendría excusas como para no levantarse en puebladas, en manifestaciones que dan cuenta de la total y absoluta anomia, en que la incapacidad de cierto sector de la clase política nos puede volver a conducir en cualquier otro momento u oportunidad. Propuestas es lo que sobra, se precisa de predisposición de estos para hacerles sentir a la ciudadanía que algo determinan, con el pago de sus impuestos y con sus votos. En tiempos electorales, una práctica que debería ser desterrada y que es una muestra expresa del democraticidio, es la compra de votos, sea mediante una dádiva, prebenda, por intermedio de corte de chapas, dinero, mercadería, merca o lo que fuere, como de las mentiras flagrantes e inconsistentes las que ofrecen por doquier. Como también lo es la no sanción de los hechos de corrupción, o la dilación en demasía para resolver los mismos, perpetrados por hombres que hayan pertenecido al funcionariado público.

 

Si somos presa de políticos corruptos seguiremos encarcelados en el imperativo de una sociedad penalizada y penalizante para sancionar delitos y no para reconvertir conductas que no nos lleven a ellas.

 

Hasta aquí sí se quiere, nada nuevo bajo el sol, o desconocido para todos aquellos a quiénes, Alfonsín nos prometió que con “la democracia se educa, se come, se cura, no necesitamos nada más, que nos dejen de mandonear…” la nueva modalidad, de estas suertes de “democraticidios” que nos afectan, es que el poder unipersonal del ejecutivo nacional, pasó a un sistema, tal como lo definió un constitucionalista “vicepresidencialista” y por tanto, Alberto, el creador del “borocotismo”, tal como Víctor Frankenstein, pasó a ser víctima de su propia creación, de su mutación práctica de lo representativo.

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En la aceleración, profundización o intensificación del cristinismo, camporismo o kirchnerismo recargado, en el que recayó Alberto, no quedaría otro espacio en la historia para él, que un título de un libro escrito por Miguel Bonasso, acerca de Héctor Cámpora; “El presidente que no fue”.

 

La mayoría que se construyó a tales efectos, con una propagación mayor que la de un virus desconocido y contagioso, se reconstituye con proverbial dinámica y en las próximas elecciones demostrará cuán cerca o lejos puede estar de un poder político, en la actualidad, “borocotizado”.

 

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(*) Por Francisco Tomás González Cabañas.

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