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Humor

No tan a la derecha, Jefe

HUMOR POLÍTICO? (*)

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Linda semana. Tranquilita, ¿no? Compañero Jefe, se lo digo de frente: otra semana así, y yo lo abandono. No sólo por el stress que nos hacen vivir a todos, sino porque con toda esta locura, se me hace muy difícil operar esta página para la causa, y ayudarlo a quedarse en la Rosada. Así no me sirve, porque si usted se come un palo yo me desprestigio. Y tampoco le sirve a usted porque tira la guita alquilando este espacio que es como una simple balsa Kon-Tiki de bambú, tratando de contrarrestar el tsunami filipino que se arman ustedes mismos.


Hablando de alquiler, le recuerdo que hoy es el último domingo de agosto. ¿Va a renovar el abono o lo voy llamando a Duhalde? No es que lo esté apurando, pero piénselo bien. Yo se que desde que firmamos este acuerdo, ustedes vienen barranca abajo. Pero reconózcame que no es mi culpa. Solo con la jodita de Fibertel perdimos un millón de votos. Yo puedo ayudar con la fuerza propagandística de esta página poderosa y monopólica. Pero no me pida milagros. No es mucho lo que uno puede hacer para contrarrestar cierta vocación autodestructiva del kirchnerismo. Cada vez que la imagen del gobierno mejora, de puro atolondrados nomás, aceleran, muerden la banquina, vuelcan y se ponen el modelo superador de sombrero. Cuando empiezan a andar mejor, es cuando meten la pata. Por suerte para nuestro plan, a la oposición le pasa lo mismo. Cortémosla con esta dinámica. Pensemos una estrategia. Tenemos una base progre que más no va a crecer. Ya engatusamos, perdón, convencimos a todos los progresistas que podíamos. El resto de los progres se van a ir con Alfonsín, con Pino o con Lilita. Allá ellos. ¿De dónde corno vamos a sacar el 10 o 15% que nos falta para alcanzar la gloria eterna? No hay mucho que pensar: hay que ir a buscar unas cucharaditas de derecha, manoteándoles unos votitos a Duhalde, a Macri y a De Narváez. ¿Cómo se hace eso? Muy fácil: nos sacamos la careta y confesamos. Perdón, fue un chistecito monopólico. Analicemos. Dejemos de lado, por un momento, todo lo bueno que hicimos: los juicios a los genocidas, la estatización de las AFJP, la nueva Corte y varias cosas más. Pensemos en los otros “logros”. Durante los 90, impulsamos la privatización de YPF. Luego, fuimos miembros de la Asamblea Constituyente que modificó la Constitución para permitir la reelección de Menem. Ahora, nos queremos quedar en el gobierno para siempre. Somos los dueños de una provincia. Los hospitales, las escuelas, los trenes, las rutas, están tan hechos mierda como siempre. Nos llueven las acusaciones de corrupción. ¡Igual que Menem! Digámoslo abiertamente de una buena vez, y le robamos los votos a De Narváez, Macri y Duhalde. Total, una vez en el Gobierno, nos volvemos a hacer progresistas, los traicionamos a todos y listo. No sería la primera vez que un Gobierno promete una cosa y hace otra, no? Este era el plan que iba a contarle el martes pasado cuando fui a la casa de Gobierno al acto del informe sobre Papel Prensa. Con este tema prefiero no meterme, por respeto al dolor y a lo más sagrado que debemos cuidar, que es la memoria, la justicia y la verdad sobre las violaciones a los derechos humanos, en nuestra historia reciente. Custodiando que nadie se lleve estas banderas a su casa. Pero mientras me morfaba algunos de los miles de canapés que sobraron por el faltazo de empresarios y embajadores, descubrí que al lado suyo, más precisamente a su derecha, estaba sentado Osvaldo Papaleo, el secretario de Prensa y Difusión del gobierno de Isabelita y uno de los alfiles de López Rega. En aquella época, desde ese cargo, se controlaban radios, canales, gráfica, cine y expresiones culturales en general. No sabe la emoción que me dio verlo. Tantos recuerdos. Fue hace mucho, pero como yo era un adolescente, son recuerdos marcados a fuego. Literalmente a fuego. En 1974, los amigos de Papaleo entraron a los canales y le explicaron a sus dueños que era mejor que se fueran a sus casas. Goar Mestre (canal 13), García (canal 11) y Romay (canal 9), entendieron inmediatamente la sugerencia, sobre todo porque les pusieron un revolver en la cabeza a cada uno. Una vez que ocuparon los canales ¿a que no sabe a quién echaron primero? Exactamente: a mi viejo, Tato. Le prohibieron pisar un canal acusado de hacer “humor elitista”. Mi papá reclamó que al menos le pagaran su contrato. La respuesta fue una ráfaga de ametralladora en el frente de casa . Nos vino muy bien, porque el hall del edificio ya estaba viejo y había que reciclarlo. Para que mi viejo no se sienta solo, empezaron a prohibir a muchos otros artistas, así le hacían compañía y no se aburría. A algunos más afortunados, los mandaron a pasear al exterior a través de una agencia de viajes que, creo que era de primera clase porque se llamaba Triple A. Entre mediados del 74 y fines del 75, hizo furor. Viajaban todos: Luis Brandoni; Héctor Alterio; Mercedes Sosa; Norman Brisky; Luis Politti; Tomás Eloy Martinez; David Stivel y tantos más. Un éxito. Los que no viajaban se quedaban paseando por Buenos Aires. No iban mucho al cine porque tampoco había demasiado para ver. En esa época existía el Ente de Calificación Cinematográfica, dirigido por Miguel Paulino Tato (imposible olvidar ese nombre), bajo la batuta de López Rega y Papaleo. Prohibieron tantas películas que en todos los cines daban la misma: “Lo que el viento se llevó”, pero sin los besos de Clark Gable. Incluso prohibieron “La Patagonia rebelde”, donde dicen que usted hizo de extra. Sin saberlo, estos paladines de la libertad, frustraron su carrera artística. La prohibición sobre mi viejo, dicho sea de paso, duró por el resto del gobierno de Isabel y la gestión de Papaleo, y siguió los primeros 3 años del Proceso. Ya que estaban … Con las radios tampoco había problemas. Salvo Continental, y un par más, las demás eran todas del Estado, pero hay que reconocer que se podía elogiar al Gobierno con absoluta libertad. La única radio donde el gobierno permitía que lo critiquen, era Radio Colonia. Los medios gráficos también andaban fenómeno. Había tantos diarios y revistas que, para hacer un poco de lugar en los kioscos, decidieron prohibir algunos: entre muchos otros, prohibieron el diario Noticias con Bonasso y Verbitsky; el diario Crónica de García; la revista Satiricón con Blotta, Cascioli, Mactas, Dolina, Fontanarrosa, Osky, Guinzburg, Abrevaya y tantos más. ¿A que no sabe qué diario clausuró Papaleo por 10 días, para coronar la faena? No me lo va a creer: La Opinión. El decreto de clausura preparado por la Secretaría de Prensa y Difusión, acusaba al diario de Jacobo Timerman de pertenecer “a la subversión antinacional y buscar, no sólo deteriorar la imagen del Gobierno, sino destruir sus instituciones, provocar la guerra entre hermanos y sumir la nación en el caos”. Lindo, no? Por eso, cuando el martes vi que nuestro canciller aplaudía y se abrazaba con este buen señor, me caían lágrimas de emoción. Sin duda, el paso de Héctor Timerman por la administración pública ya está en la historia, aunque no precisamente como un lord inglés. Bastante más cerca del peladito de “El Show de Benny Hill”, que de Winston Churchill. Compañero Jefe, usted bien sabe que a la Compañera Jefa y a usted, yo los banco y los llevo en mi corazón, más allá de nuestros negocios bilaterales. Por eso, me permito sugerirle que cuando se alzan voces en nombre de la libertad de expresión, es bueno recordar lo que pasó en aquellos tiempos, que no fue otra cosa que el aperitivo de lo que vendría después, y que gracias a Dios, ha quedado definitivamente atrás. Esto vale para todos. También para usted. Eso sí, la próxima vez, antes de abrir la boca, fíjese bien quién es el muñeco que le sentaron al lado suyo, por las dudas. Con todo respeto, por supuesto. (*) Escrito por Alejandro Borensztein, Arquitecto y Productor de TV

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La ex presidenta reapareció ante un panel de periodistas simpatizantes

LA VIERON ¿NO?

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A mí no, amigo lector. A mí no me puede engañar. Yo sé que por momentos se enfureció, se indignó, se asombró y hasta estuvo tentado de reirse. Lo único que seguro no hizo fue cambiar de canal o apagar el televisor.


(Alejandro Borensztein; www.clarin.com) La vio usted, la vi yo. La vimos todos. Es un vicio. No podemos soltar. Hace años que tenemos este problemón: el kirchnerismo nos distrae de lo importante.

 

Deberíamos estar obsesionados por los 35.000 palos verdes de deuda que el año pasado tomó el ministro de Finanzas Luis Caputo para tapar el agujero fiscal que nos dejaron los cráneos que se fueron. O de los 20.000 palos que ya agregaron en 2017 (sin contar la que tomaron las provincias).

 

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¿Cómo se para esta bola de nieve? ¿Bajamos el gasto? Te matan. ¿Subimos los impuestos? Te ejecutan ¿Un poco de cada cosa? Te putean todos a la vez ¿Vamos de a poco? Sos un cobarde ¿Vamos rápido? Sos un despiadado. El debate se recalienta hasta que suenan las sirenas antiaéreas, aparece Ex Ella y todo queda en segundo plano. Nada puede competir con el show del kirchnerismo.

 

Una hora y media por televisión ante cuatro muñecos que no le preguntan nada, y no hay con qué darle. Inútil pretender hablar de otro tema. Cualquier otra cosa parece menor. Superflua. Intrascendente. Postergable.

 

No deberíamos perder tiempo en las barbaridades que dijo, y sobre todo en todas las que no dijo. Ni la menor autocrítica. Terminemos con el verso y digamos las cosas como son: la señora Cristina Elizabet Fernández de Kirchner dejó un avión volando en el aire, con todos los argentinos a bordo, sin nafta, sin radar, con las cuatro turbinas apagadas, el instrumental arruinado y, sin siquiera pasarle el comando al nuevo piloto, agarró su cartera y se tiró en paracaídas. No se hizo ni se hace cargo de nada.

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Ante esto, es muy difícil entretenerlo a usted, amigo lector, con el hecho de que cada dos minutos Caputo se baja del Tienda León que lo trae desde Ezeiza a la Casa Rosada, con una valija llena de dólares por los bonos que anduvo repartiendo por todo el mundo, y le dice al ministro de Hacienda Nicolás Dujovne, “tomá, acá te traje la mosca”.

 

Que el agujero que hay que tapar siga siendo tan grande como antes debería ser la preocupación número uno. El kirchnerismo fue al déficit fiscal lo que los desodorantes y aires acondicionados al agujero de ozono.

 

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Pero no. Aparece Ex Ella desplegando sabiduría e inmediatamente desatendemos lo importante. Quedamos atónitos cuando explica que “un depto en Constitución habitado por tres personas paga 900 mangos de agua por bimestre mientras uno igual en Recoleta, donde vive una sola persona, que ni siquiera vive ahí sino que lo usa cada tanto, paga 2.300. No hay equidad”. Tal cual así lo dijo (ver en youtube, minuto 37:30 de la entrevista). Sólo faltó que dijera que esa persona de Recoleta vive la mitad del tiempo en Capital y la otra mitad en El Calafate.

 

O sea, pasamos de aquella estadista hotelera latinoamericana a esta heroica cacerolera de Barrio Norte quejándose porque le aumentaron el agua. Después de doce años de política energética de la peor derecha con despilfarro, cero conciencia ambiental, ninguna política verde, demagogia tarifaria y choreo en las obras e importaciones, ahora nos viene a enseñar qué hacer con las tarifas.

 

Y usted se vuelve loco y empieza a mandar whatsapp a su grupo de gorilas sin pensar que en realidad lo importante es que, cuando el ministro Dujovne recibe la guita que Caputo trajo del exterior, lo mira y le dice, “gracias gato, pero me trajiste dólares y yo los sueldos y los certificados de obra los tengo que pagar en pesos, cambiámelos”.

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Caputo, que después de 12 horas de vuelo lo único que quiere es irse a su a casa, pegarse una ducha y tirarse a apoliyar, le contesta: “¿Y que querés que haga? ¿qué vaya con 5.000 palos verdes a un arbolito de la calle Florida? Arreglate, macho”.

 

Entonces Dujovne se cruza al Banco Central con el valijón repleto de dólares y le pide a Sturzenegger que se los cambie por pesos para pagar las cuentas y cubrir el rojo con el que nos fundieron Axel, Moreno y su pandilla. Así va girando una rueda que de a poquito nos va llevando hacia un quilombo chino sin que todavía nadie haya convocado a un acuerdo nacional para ver cómo lo frenamos.

 

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No importa. Usted sigue empantanado mirando esa rascada televisiva. Cinco sillas, una mesita y un teloncito. Sólo faltaba el potus. Muy lejos de aquellas cadenas nacionales producidas sin escatimar ni un solo mango del Estado. Pero uno se queda igual estupefacto frente a la pantalla porque cada dos minutos te tira un título, como cuando denuncia que hoy los jóvenes sienten que su vida no vale nada “y por eso los pibes de 18 salen de caño”, sin siquiera detenerse a pensar que cuando ella y su amado Centro Cultural llegaron al gobierno, “el pibe de 18 que hoy sale de caño” tenía 4 añitos. Así y todo, pretenden echarle la culpa a Vidal o a Macri.

 

Y usted se vuelve loco, se enrosca y tiene razón, pero en realidad debería preocuparse por algo más importante: cuando Sturzenegger le da los pesos a Dujovne para que a su vez Dujovne le pague la jubilación a su abuelo, lo primero que hace el nono es ir al supermercado a gastarse una luca tratando de poner algo en el changuito. ¿Qué hace el supermercado con los 1.000 pesos que dejó su abuelo? Separa 100 mangos para pagarle al productor de naranjas o al de leche y con los 900 que le sobran sale corriendo al banco, no sea cosa que la inflación le morfe su modesta ganancia.

 

Yo sé que en este punto es donde se abre la eterna discusión entre la famosa carga tributaria y los ya tradicionales hijos de puta que engalanan la cadena de valor.

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Pero nada de esto le importa a nadie porque ahora esta señora nos advierte con bombos y platillos que van a venir por las cajas previsionales, como si ella no hubiera usado la ANSeS para gastar en cualquier cosa que se le ocurriera, incluídos los avisos en los programas de televisión de la falange neofascista de Gvirtz y Spolszki.

 

Los cuatro periodistas solo le preguntan lo pautado, como ella misma reconoció al aire.

 

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¿Por qué no va a comer con Mirtha si es tan guapa? ¿O un simple desayuno con Rozín? Si eso es muy riesgoso, aunque sea podría llevar el perro a lo de Guido Kaczka y contestar alguna una preguntita en serio. Pero no. Se da el lujo hasta de conducirles el programa.

 

Obvio, es su programa, en su canal. Pero comprado con nuestra guita. El dueño usó los impuestos a la nafta que evadió, colaborando él también en el famoso agujero fiscal que es lo que más debería preocuparnos. ¿O qué cree usted, amigo lector, que hace el banco cuando recibe los pesos que el nono dejó en la caja del supermercado después que Dujovne le pagó, una vez que Sturzenegger le cambió los dólares que los fondos financieros le prestaron a Caputo?

 

Fácil: lo llaman otra vez a Sturzenegger y le dicen: “¿Te compro dólares y te disparo el verde o los pongo en la calle y te disparo la inflación?” “Noooo!! – dice el presidente del Central – dámelos a mí, que yo te doy Lebac y te pago el 25%”. Y así sigue girando la ruleta rusa.

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“¡¡Nos estamos endeudando!!”, dice esta señora que generó el mayor gasto público improductivo y déficit fiscal de la historia financiado con 1.000% de inflación y todas las reservas del Banco Central. Recibió de su marido 50.000 palos verdes y lo entregó vacío. En realidad, si me apuran y descontamos los encajes bancarios, lo entregó en rojo. O sea el avión sin nafta, sin radar, sin instrumental y con los motores apagados.

 

Para resolver un quilombo muy parecido a este, los españoles firmaron en 1977 el Pacto de la Moncloa entre todos los actores políticos de aquel momento.

 

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Acá no. Acá miramos televisión. Es mucho más divertido. Pero carísimo.

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La semana de las mentiras y los mentirosos silenciosos

PATAS CORTAS

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Si algo quedará de la semana que termina este sábado 18, porque por si no sabe, la semana empieza el domingo y no el lunes; es que quedaron al descubierto muchas estrategias similares y cayeron muchas caretas que se pudieron comprar con dinero, o con Mastercard. Pero el silencio del abandono de los compañeros para con el intendente caído, eso sí que no tiene precio.


Esta semana sí que arrancó con todo, allanamientos por doquier, detenidos por decenas, confiscación de autos, camionetas, camiones y hasta lanchas, nada más y nada menos que en la cuna de uno de los santuarios religiosos más conocidos de la Argentina y tal vez del mundo cristiano.

 

Primos, hermanos, hijos, amigos y entenados compartieron un viajecito a Buenos Aires gratis, pero bueno, iban esposados y con una larga caravana de gendarmes que no eran justamente, compañía sino custodia.

 

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Todos ellos o casi todos, provenientes de la localidad de Itatí, donde parece que lo único que no era tóxico era la Virgen Morena. Todo lo demás, envuelto en ladrillitos, no de Rasti justamente, enrollados en papelitos o en algunas otras ingeniosas formas.

 

Pero lo que todavía no se puede entender; es el “silencio de los no inocentes” que hasta hace muy poco se rasgaban las vestiduras por el hombrecito sin sombrero gris que, esposado y en pantaloncito corto, esperaba sentadito en una silla junto a un gendarme que parece, ni ganas de sonreír a la cámara tenía.

 

Silencio por acá, silencio por allá. Solo algún estertor débil que más que de apoyo parecía de confesión. Pero el detenido más importante, se fue a Comodoro Py, sin escuchar una sola voz de compañía, o por lo menos un susurro de “no te preocupes, está todo bien”.

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Eso sí, el dinero pudo comprar algunos mendrugos de “mentiras” para intentar una campaña “de patas cortas” que duró lo que manteca en el hocico de un perro, pero los alter egos de las redes sociales; esos que pescan en la pecera, salieron exultantes a mostrar lo que, antes de que terminen de publicar, ya se sabía que era mentira.

 

Algún boludo importante quiso ser más papista que el Papa y se lanzó a la pileta sin mirar si había bañero, pero no era la primera vez que el porrazo que se pegaba lo dejaría más tilinguito de lo que es.

 

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Hubo algún otro que sin entender muy bien lo que pasaba puso un título marketinero con un video que desmentía su título pero, como dicen los chompiras cuando te devuelven lo que te robaron; “una propina me tiene que dar porque el trabajo ya está hecho”.

 

Así termina esta semana, pum para arriba como dicen también en la tele, aunque en este caso, los presos están pum para abajo y sus socios, los del mutis por el foro; posiblemente esperen una nueva oportunidad de usar las “patitas cortas” para volver a intentarlo.

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Y el kirchnerismo? . . . bien gracias

INUNDACIONES

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Corrientes viene ya desde el 2015, recibiendo gran cantidad de agua en todo el territorio provincial a causa de lo que se conoce como fenómeno “El Niño”, mientras que en el kichnerismo residual, el “fenómeno del niño que nunca fue de oro”, es lo único que atrae reuniones, cónclaves, cumbres y otras yerbas.


Ocurre que el compañero Surubí, embretado entre saltar el cerco hacia el peronismo o quedarse con el kirchnerismo residual del senador velerista y los camporistas en retroceso, se muestra mucho más preocupado por encontrar la unidad, pegada con “la gotita”, que interiorizarse de la grave situación que están atravesando, no solo los gauchos del interior de su poblado, sino de toda la provincia.

 

Por otra parte, el querido Profe, tiene encima toda la responsabilidad de una fiesta pesquera que está a punto de naufragar por las grandes lluvias y las graves inundaciones, pero sigue derrochando dineros públicos y optimismo; más lo primero que lo segundo, promocionando una ciudad a punto de hundirse literalmente, con las calles asfaltadas en pésimas condiciones y la periferia ahogada entre el agua y el barro.

 

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Eso sí, el fraude de la cumbre de intendentes para lanzar la candidatura a gobernador para el 2017 del senador velerista no pudo esperar a que por lo menos bajaran las aguas o amainaran las lluvias y terminó pero de lo que comenzó, ahogados en su propia interna, justificándose echando la culpa al otro, como corresponde al relato de los últimos doce años del kirchnerato.

 

Mientras tanto, con los oídos tapados todavía por los votos que derrotaron al kirchnerismo y que no pueden terminar de entender, tanto el senador como el profe y otros relatores especializados, siguen tratando de imponer en la agenda de la gente el tema de la prórroga de mandato del gobernador, quien ya dijo que eso no existía.

 

Es así que sin capacidad de reaccionar, metidos en sus problemas internos hasta el caracú y ciegos a la realidad que golpea la provincia, el kirchnerismo, justicialismo, camporismo, cristinismo o como pretendan llamarse quienes dicen ser los herederos del relato de la década, que más que ganada a esta altura ya es encarcelada; se mueven en sus peceras, usando el último atisbo de oxígeno que les queda, convenciéndose de que las cosas ya van a mejorar.

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Pero el 2017 todavía está lejos y el oxígeno político de toda esta hermandad imputada, procesada, o a punto de ser expulsada, como es el caso del hombre de la Perla del Paraná, se acaba más rápido. “Respiren poco y lento” fue la orden, pero al parecer hasta ahora, nadie hizo caso.

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